Travesía de José de San Martín al cruzar los Andes será revivida por docu-reality de History Channel

En ella, 12 participantes elegidos en Caracas, México y Buenos Aires se le medirán reto de vivir en carne propia las dificultades a las que se enfrentó el prócer en 1817, cuando cruzó la cordillera con su ejército de 5.200 hombres para liberar a Chile del dominio español.

Todos enfrentaron retos relacionados con aprovisionamiento, traslado de enfermos, espionaje, orientación, transporte de carga y armamentos, las cambiantes temperaturas y la gran batalla.

La idea es que esos acontecimientos históricos que han sido contados en las escuelas o colegios de manera aburrida sean ahora toda una diversión, llena de acción, intriga y héroes.

La dinámica del programa

Los grupos conformados se llamaron Legionarios, Centauros y Dragones, cada uno con cuatro integrantes, con una mujer en cada equipo. El gran premio por el que batallaron fue la réplica del sable corvo de San Martín y un cheque de 10.000 dólares para cada uno.

Todos los juegos fueron inspirados en las situaciones históricas que vivió el regimiento libertador.

Cada programa plantea dos desafíos; uno central, en el que participan todos los integrantes, y el equipo ganador obtiene un banderín para su casa; y un desafío de vanguardia, en el que se elige un integrante por equipo para enfrentarse en alguna competencia.

Tuvieron que enlazar vacas, sacarlas del corral, cruzar el río y atarlas; construir puentes con listones de madera y piedras para lograr pasar carretillas con gallinas a bordo. En otro desafío, debieron reunir las piezas de un cañón similar a los usados en aquella época para armarlo. Recurrieron al rappel (descenso en cuerda) para bajar una cuesta, al rafting surcando un turbulento río y al trekking extremo (excursión a pie), para encontrar las piezas y armar el cañón en la meta final.

Historia extrema fue filmado en marzo en uno de los escenarios reales por donde pasó San Martín, el pueblo de Uspallata, en la provincia argentina de Mendoza. Se grabó en formato cine, con más de 15 cámaras. Hubo un equipo de producción de más de 120 personas que captó cada movimiento de los participantes, 12 horas al día por 15 días.

"Lo fantástico de este formato es que combina historia, documental, competencia y reality. Acá no solo estará el conductor, Julio Bracho, con los participantes, sino que durante cada capítulo estará presente el historiador Jorge Núñez confrontando y complementando lo que sucedió en la vida real con lo que se muestra en los capítulos", afirma Miguel Brailovsky, vicepresidente de producción y programación de History Channel para América Latina y creador de la idea.

Una experiencia muy dura, aseguran colombianos participantes

Aldo Rodríguez (gerente comercial de una compañía de seguros, casado y con 2 hijas) y Santiago Mejía (estudiante de Educación Física, soltero y sin hijos, la cara de Colombia en el concurso, tuvieron que soportar las naturales rencillas que depara la convivencia. Rodríguez y Mejía recuerdan cómo llegaron al programa.

A Rodríguez lo entusiasmó su esposa. Él pensó que no era algo serio y no le prestó mayor atención. Solo hasta cuando lo entrevistaron se dio cuenta de que el asunto funcionaba.

Mejía lo hizo porque acababa de terminar una relación "tormentosa" con su novia.

"Muchas veces pensé en retirarme. El frío en las noches era inclemente. Sentía que los huesos se me partían. El desayuno era un pan francés que partíamos para los cuatro y media taza de mate para cada uno. En 13 días nunca nos cepillamos los dientes, ni nos bañamos", recuerda Mejía  mientras disfruta con satisfacción un trozo de carne con ensalada y un jugo, en un prestigioso restaurante de Caracas.

Pero él no es quien más habla. En su mesa, la palabra se la toma el también colombiano Aldo Rodríguez, que con Mejía decidió inscribirse en las convocatorias.

Cuando los aceptaron en el concurso solo les permitieron llevar la muda de ropa con la que viajaron. Caminaban a diario cerca de 10 kilómetros con los ojos vendados y ante un sol despiadado de cerca de 34 grados, mientras que en las noches, la temperatura bajaba hasta los 3 grados.

"Eso lo aguantaba uno. Lo que sí logra resquebrajar es la familia. A mí, que me siento un papá desprendido, la ausencia de mis hijas me dio duro", confiesa Rodríguez, padre de dos niñas.

El desayuno era, como cuenta Mejía, un pan de 200 pesos partido en cuatro pedazos, el almuerzo y la comida no eran más que media taza de arroz, con muy poca sal, o, en su defecto, una porción mínima de pasta sancochada.

Rodríguez recuerda que en uno de los premios que obtuvieron les dieron una naranja a cada uno y con las cáscaras se lavaba los dientes a diario. La mayoría de los participantes pasó por la enfermería. Algunos por debilidad, otros por malestar y otros más, por golpes durante los desafíos, como fue el caso de Mejía, que casi se rompe una mano.

LUZ ADRIANA VELASCO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
CARACAS

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